Toxina botulínica

Toxina botulínica

 
El Bótox funciona relajando la musculatura responsable de las arrugas dinámicas o líneas de expresión. Además previene la aparición de nuevas arrugas por lo que es un buen tratamiento preventivo. Con este tratamiento conseguimos un aspecto natural y relajado y un rejuvenecimiento del aspecto general de la cara. Mucha gente que piensa que el Bótox es un relleno, pero el Bótox no es capaz de aportar volumen como lo hace por ejemplo el ácido hialurónico. Cuando realizamos un tratamiento con Bótox buscamos que el aspecto sea natural.

El procedimiento es sencillo, inyectamos unas cantidades mínimas de Bótox con una aguja especialmente fina, en las zonas que queremos tratar. Se realiza en consulta en unos 15-20 minutos. En general no es necesario emplear anestesia, pero en personas más sensibles podemos disminuir la molestia del propio pinchazo aplicando una crema anestésica 40 minutos antes. Al terminar el tratamiento se puede hacer vida normal, pero hay que evitar tumbarse las siguientes 4 horas y no masajear vigorosamente la zona tratada.

El efecto del Bótox comienza a notarse el tercer día tras la inyección, alcanzando el máximo efecto a los 10 días. Su duración oscila entre cuatro y seis meses. Pasado ese periodo de tiempo recomendamos podría volver a repetirse el tratamiento. El Bótox a largo plazo consigue suavizar las arrugas y prevenir la aparición de otras nuevas.

Otra función del Bótox es disminuir la sudoración. Por ello este producto también lo usamos para la hiperhidrosis (sudoración excesiva) localizada en axilas o palmas.

Con una sesión de Bótox, podemos conseguir en la mayoría de los casos una rápida respuesta disminuyendo la sudoración, que se hace evidente a los pocos días de su administración (3-14 días) y con una duración del efecto de hasta 1 año.